Se les llama columnas por la forma que adquieren en la página de un periódico, pero también son la forma que toman nuestras opiniones cuando se convierten en soporte de nuestra vida cotidiana.
domingo, 1 de septiembre de 2013
viernes, 16 de agosto de 2013
BABUINOS
BABUINOS
No
sé si les habrá llegado la noticia de que una manada de babuinos ha invadido y
sitiado un barrio periférico de Ciudad del Cabo, la capital de Sudáfrica. Los
babuinos, sorprendentemente organizados, se han hecho fuertes en algunos
edificios desde los que lanzan sincronizados ataques a la población, poniendo
en grave peligro no sólo la tranquila vida cotidiana de los ciudadanos, sino
incluso la propia estabilidad del Estado que sufre indefenso las consecuencias
de la insólita revuelta. Curiosamente, algunos expertos consultados defienden
que el ataque, aunque inédito, era previsible, dadas las dificultades por las
que últimamente atravesaban sus manadas. Y es que las sociedades babuinas también
sufren las consecuencias del orden mundial y pasan hambre y penurias como casi
todos.
Los
babuinos, a pesar de estar clasificados como primates, tienen un modelo de
organización social complejo en el que se incluye una jerarquía muy definida con
una adecuada distribución de funciones en la manada, y hasta se supone que, más
que la fuerza bruta, lo que determina el papel de cada individuo, viene a ser
su inteligencia y su capacidad de medrar en tiempos de crisis. En fin, casi
como los humanos. Ni que decir tiene que los babuinos, en general, no conocen
la vergüenza y menos, los que mandan. En eso también se parecen a los humanos.
También
pudiera ser que dentro del marasmo de noticias del verano, ya saben, la
invasión de Gibraltar y esas cosas, no le hayan prestado ustedes demasiada
atención a esta transcendental noticia y, hasta cierto punto, es lógico; ¿quién
podría comparar en importancia una invasión de babuinos con la invasión de
Gibraltar? Con seguridad y acierto, habrán pensado que dentro de unos meses,
nadie hablará de los desvergonzados babuinos, al contrario de lo que ocurrirá
con la contundente respuesta del Gabinete de Comunicación de Presidencia y sus
efectos en las largas colas de coches de “llanitos”, que seguirá teniendo ¿qué
duda cabe? una relevante repercusión en el futuro de nuestra patria.
Gibraltar
marca, como si dijéramos, un antes y un después de nuestro papel en un mundo
que por fin va a entender que España es una auténtica unidad de destino en lo
universal sin nada que ver, en el comportamiento de nuestros gobernantes, con los
babuinos, que son un poco más chapuceros a la hora de inventarse invasiones con
las que resolver sus problemillas y distraerse ellos y a los demás. En fin, que
aparte del resolver el problema del tabaco “Made in USA” que se fuma en La
Línea, vamos a poder encarar este otoño con el espíritu patriótico más
reconfortado.
Otra
cosa es saber, como se pregunta un amigo bastante plúmbeo, si debajo de las
alfombras de Gibraltar cabe toda la basura que, ya de paso, intenta esconder el
PP; la financiación ilegal, los sobornos de empresarios, las cajas B o los sobresueldos
de los dirigentes.
Juan
Cañavate
miércoles, 17 de julio de 2013
TURISMO ALBAICÍN III
Ya que han entrado ustedes, señores turistas en nuestro barrio y han disfrutado de algunos de nuestros establecimientos de hostelería, conviene que sepan algunas cosas por si pueden contribuir a arreglar una maltrecha convivencia entre vecinos y turistas.
Habrán comprobado ustedes que nuestro barrio suele, salvo el Paseo de los Tristes, estar bastante sucio.
Es posible que una parte de esa suciedad sea la consecuencia de los propios vecinos o de algunos habitantes del barrio, popularmente conocidos como perroflautas o pies negros, que suelen ir acompañados de auténticas manadas de perros de los que ciertamente no tienen una gran preocupación por limpiar lo que manchan.
Sin embargo, esta circunstancia es una pura anécdota.
La ecuación que genera tanta mierda en el Albaicín, se formula con pocas incógnitas:
Lo cierto es que hay muchos visitantes generando basuras y pocos habitantes pagando la recogida de ella y así, las cuentas no le salen al ayuntamiento.
Hay lugares donde se recomienda no pasar por determinadas calles, yo me voy a permitir hacerles otro tipo de recomendaciones.
1- Por favor, no se orinen en las esquinas de nuestras casas. Ya sé que no todos ustedes lo hacen, sólo unos pocos, pero sería fenomenal que no lo hicieran ninguno.
2- Cuando abandonen el apartamento el domingo por la mañana, por favor, no nos dejen su basura en la puerta de nuestras casas. Al final solemos recogerlas nosotros y trasladarlas hasta los contenedores ya que hasta el lunes no hay recogida de basuras. Ya sé que no todos ustedes lo hacen, pero sí bastantes.
3- Por favor, no tiren los envoltorios de sus bocadillos en nuestras calles, ni dejen los botes de refrescos en los alfeizares de nuestras ventanas, ni las fotocopias que han bajado de internet sobre los monumentos del Albaicín, ni las bolsas de plástico del supermercado donde han comprado su comida del día. Por favor, ayúdennos y no manchen más nuestro barrio.

Es posible que una parte de esa suciedad sea la consecuencia de los propios vecinos o de algunos habitantes del barrio, popularmente conocidos como perroflautas o pies negros, que suelen ir acompañados de auténticas manadas de perros de los que ciertamente no tienen una gran preocupación por limpiar lo que manchan.
Sin embargo, esta circunstancia es una pura anécdota.
La ecuación que genera tanta mierda en el Albaicín, se formula con pocas incógnitas:
Lo cierto es que hay muchos visitantes generando basuras y pocos habitantes pagando la recogida de ella y así, las cuentas no le salen al ayuntamiento.
Hay lugares donde se recomienda no pasar por determinadas calles, yo me voy a permitir hacerles otro tipo de recomendaciones.
1- Por favor, no se orinen en las esquinas de nuestras casas. Ya sé que no todos ustedes lo hacen, sólo unos pocos, pero sería fenomenal que no lo hicieran ninguno.
2- Cuando abandonen el apartamento el domingo por la mañana, por favor, no nos dejen su basura en la puerta de nuestras casas. Al final solemos recogerlas nosotros y trasladarlas hasta los contenedores ya que hasta el lunes no hay recogida de basuras. Ya sé que no todos ustedes lo hacen, pero sí bastantes.
3- Por favor, no tiren los envoltorios de sus bocadillos en nuestras calles, ni dejen los botes de refrescos en los alfeizares de nuestras ventanas, ni las fotocopias que han bajado de internet sobre los monumentos del Albaicín, ni las bolsas de plástico del supermercado donde han comprado su comida del día. Por favor, ayúdennos y no manchen más nuestro barrio.
martes, 16 de julio de 2013
IL CONSIGLERE
En todas las familias hay un consiglere. Lleva las cuentas de la familia, por supuesto siempre en B, nadie es tan estúpido como para declarar a Hacienda los frutos de los negocios oscuros, sobre todo si proceden de sobornos a cambio de concesiones públicas. Les da una cierta apariencia legal y reinvierte en sitios alejados del fisco.
Los consiglieri son hombres de absoluta fidelidad, pero a cambio la familia se compromete a protegerles.
Un consigilere al que se traiciona y al que no se protege, se convierte en un personaje incómodo y hasta peligroso por la información que atesora.
lunes, 15 de julio de 2013
TURISMO ALBAICÍN II (BARES)
Es un lugar común que en Granada se ponen tapas gratis con la cerveza o el vino en los bares.
Sin embargo, algunos o muchos bares ha habido en los que esto no ocurría, sobre todo las viejas y tradicionales tabernas de la ciudad de las que ya desgraciadamente quedan pocas o, mejor dicho, ninguna.
La tapa, sin embargo, fue ganando terreno en una ciudad en la que la población de estudiantes era mucha, casi una cuarta parte del total.Y es también un lugar común que en Granada es tradicional "salir de cañas".
La ciudad además era, en esos años que se fue consolidando la costumbre, bastante barata a la hora de tomar cañas y vinos y aún, en algunas zonas de Granada, sigue siendo bastante barato tapear. Sobre todo, en aquellos barrios donde el turismo no ha hecho acto de presencia y donde los dueños de bares y restaurantes buscan fidelizar al cliente con un trato agradable y con abundancia y calidad. Además con precios competitivos.
Por el contrario, en otros lugares donde no es necesario fidelizar al cliente y donde además se puede obtener un beneficio rápido a costa de la calidad del producto o del servicio, la tapa ha ido convirtiéndose en una excusa para cobrar una cerveza o un vino muy por encima de su precio. A partir de ahí han ido surgiendo esos repugnantes lugares en donde se anuncian cosas tan peregrinas como raciones de tapas, surtidos de tapas o tapones
Al final, uno descubre que ha pagado más de un euro por un bollito de pan lleno de mortadela y pringando de aceite.
En el Albaicín, entre Plaza Nueva y el Paseo de los Tristes, una cerveza con una tapa de turista puede costar más de dos euros.
Los vecinos del Albaicín, que como todos los granadinos, disfrutamos del tapeo, cada vez nos alejamos más del barrio para tomar unas cervezas o unos vinos. ¿La causa?; los negocios de la hostelería se ha ido orientando cada vez más a un tipo de cliente que está en la ciudad dos días como máximo y al que hay que extraer todo el beneficio posible. Que el cliente no vuelva nunca más está dentro del análisis de mercado. por eso no hay que tratarlo con demasiado cariño.
Es difícil para un vecino del barrio decir en cuál de los bares corre uno el riesgo de que, simplemente, le timen. Pero no es difícil decir en qué bares no le van a timar.
En Plaza Nueva, el Julio y el León son dos bares tradicionales con clientela habitual del barrio.
En la carrera del Darro, sin lugar a dudas, el RAS,
En el Paseo, el Azafrán es garantía de calidad, aunque algo más caro que los demás.
En el Albaicín alto, los Mascarones, los Torcuato (hay dos), la Higuera, la Entrailla y alguno de Aliatar.
Mañana completaré con algún restaurante como el mirador de Moraima y otros que andan por ahí.
Mientras tanto, ustedes son responsables de lo que coman.
(Hay más de un sitio que me callaré; mejor nos lo quedamos nosotros, como las calas escondidas o las sombras de algún paseo solitario)
Con respecto a los bares y restaurantes, no sé como llamarlos, morunos, son un invento de hace unos pocos años. Un té o un showarma es algo que corre a gusto del consumidor, pero no tienen nada que ver ni con esta ciudad ni con el barrio del Albaicín.
Sin embargo, algunos o muchos bares ha habido en los que esto no ocurría, sobre todo las viejas y tradicionales tabernas de la ciudad de las que ya desgraciadamente quedan pocas o, mejor dicho, ninguna.
La tapa, sin embargo, fue ganando terreno en una ciudad en la que la población de estudiantes era mucha, casi una cuarta parte del total.Y es también un lugar común que en Granada es tradicional "salir de cañas".
La ciudad además era, en esos años que se fue consolidando la costumbre, bastante barata a la hora de tomar cañas y vinos y aún, en algunas zonas de Granada, sigue siendo bastante barato tapear. Sobre todo, en aquellos barrios donde el turismo no ha hecho acto de presencia y donde los dueños de bares y restaurantes buscan fidelizar al cliente con un trato agradable y con abundancia y calidad. Además con precios competitivos.
Por el contrario, en otros lugares donde no es necesario fidelizar al cliente y donde además se puede obtener un beneficio rápido a costa de la calidad del producto o del servicio, la tapa ha ido convirtiéndose en una excusa para cobrar una cerveza o un vino muy por encima de su precio. A partir de ahí han ido surgiendo esos repugnantes lugares en donde se anuncian cosas tan peregrinas como raciones de tapas, surtidos de tapas o tapones
Al final, uno descubre que ha pagado más de un euro por un bollito de pan lleno de mortadela y pringando de aceite.
En el Albaicín, entre Plaza Nueva y el Paseo de los Tristes, una cerveza con una tapa de turista puede costar más de dos euros.
Los vecinos del Albaicín, que como todos los granadinos, disfrutamos del tapeo, cada vez nos alejamos más del barrio para tomar unas cervezas o unos vinos. ¿La causa?; los negocios de la hostelería se ha ido orientando cada vez más a un tipo de cliente que está en la ciudad dos días como máximo y al que hay que extraer todo el beneficio posible. Que el cliente no vuelva nunca más está dentro del análisis de mercado. por eso no hay que tratarlo con demasiado cariño.
Es difícil para un vecino del barrio decir en cuál de los bares corre uno el riesgo de que, simplemente, le timen. Pero no es difícil decir en qué bares no le van a timar.
En Plaza Nueva, el Julio y el León son dos bares tradicionales con clientela habitual del barrio.
En la carrera del Darro, sin lugar a dudas, el RAS,
En el Paseo, el Azafrán es garantía de calidad, aunque algo más caro que los demás.
En el Albaicín alto, los Mascarones, los Torcuato (hay dos), la Higuera, la Entrailla y alguno de Aliatar.
Mañana completaré con algún restaurante como el mirador de Moraima y otros que andan por ahí.
Mientras tanto, ustedes son responsables de lo que coman.
(Hay más de un sitio que me callaré; mejor nos lo quedamos nosotros, como las calas escondidas o las sombras de algún paseo solitario)
Con respecto a los bares y restaurantes, no sé como llamarlos, morunos, son un invento de hace unos pocos años. Un té o un showarma es algo que corre a gusto del consumidor, pero no tienen nada que ver ni con esta ciudad ni con el barrio del Albaicín.
CAPO DI CAPI
El mecanismo no es tan complicado.
Grandes empresas pagan sobornos a los gobernantes, a cambio de grandes contratos públicos.
Una parte de los sobornos mantiene la organización y otra se reparte entre los capos grandes y chicos.
¿qué es lo que no entiende Cospedal o Sáez de Santamaría o González Pons o el capo di capi, Rajoy?
domingo, 14 de julio de 2013
TURISMO ALBAICÍN I
Estimados visitantes.
Después de muchos años conviviendo con ustedes, en buena armonía en ocasiones y en no tan buena en otras, me permito hacerles algunas recomendaciones con un doble objetivo; por un lado hacerles más grata su visita a nuestro barrio y, por otro, conseguir que nuestra forzada convivencia no acabe en mutuo odio, camino que lleva el asunto en la actualidad, con la generosa complicidad de nuestras autoridades municipales y de sus amigos, los empresarios de la hostelería y del turismo granadino.
Seré breve.
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En primer lugar les recomiendo encarecidamente que no intenten llegar a nuestro barrio en automóvil.
Las razones que justifican esta recomendación proceden de dos circunstancias distintas. La primera es que el barrio se construyó en la edad media y no estaban previstos los coches. Por eso, cada vez que ustedes entran aportan su granito de arena a la inhabitabilidad del barrio y a que los vecinos acabemos por irnos de él y estoy seguro de que eso no es lo que ustedes desean. Además, ustedes probablemente no lo sepan, pero hay unas cámaras muy útiles que usa el ayuntamiento para hacer caja con las multas, siempre que no sean ustedes extranjeros, claro, que a esos no se les pone multa gracias a la injusta discrecionalidad municipal y a las deudas que mantienen con sus amigos de la hostelería.
La segunda circunstancia es que a los vecinos de este barrio no nos permiten acceder en coche a nuestras calles. Comprenderán que cuando les vemos a ustedes, sentimos un justificado rencor que sería interesante mitigar para que no se nos agrie el carácter más de lo necesario a nosotros y no sufran ustedes las irremediables consecuencias.
En este mismo apartado del acceso, les recomiendo igualmente que no aparquen en las pocas plazas reservadas para residentes. Verán esas plazas no son gratuitas, los vecinos debemos pagar por ellas y además hay largas listas de espera para conseguir alguna. La mayoría están situadas al final del paseo de los Tristes, ¿bonito sitio, verdad? Pues bien, dado el monumental cabreo que tenemos los vecinos desde que nos quitaron los aparcamientos de la calle para organizar y dar sitio sobrado a las terrazas de los bares, no podemos resistirnos a llamar a la grúa cuando hay algún coche aparcado en esas plazas. ¿Qué quieren que les diga? En el barrio no hay espacios deportivos ni equipamientos de otro tipo y en algo nos tenemos que entretener.
En segundo lugar, les recomiendo que tampoco suban andando al barrio.
Les llamará la atención esta recomendación, pero también tiene su justificación.
Desde hace años, el ayuntamiento y los comerciantes de la hostelería venden una moto trucada o que, al menos, tiene vicios ocultos con lo de la calle más hermosa del mundo. La carrera del Darro es una bonita calle, no cabe ninguna duda y merece la pena visitarse, pero coincide también con que los comerciantes más chapuceros y amigos del alcalde han puesto allí sus negocios. Si usted va andando al barrio por esa calle, es probable que no pasé de ahí dadas las empinadas cuestas que dan acceso al Albaicín más auténtico, el de la parte alta del barrio.
Si quiere realmente disfrutar del barrio, suba en autobús.
Es verdad que el alcalde, en connivencia con ese objetivo mercantil y chusco, ha eliminado el autobús que antes subía por la Carrera con el fin de que todos los visitantes acaben haciendo parada en el núcleo turístico que va de Plaza Nueva al Paseo de los Tristes, pero pueden ustedes coger otro autobús que, aunque un poco más largo de recorrido, les lleva a la parte alta del barrio, desde la que podrán ir bajando de nuevo a la ciudad sin subir cuestas y sin tener que repostar obligatoriamente en los bares para turistas del Paseo o de Plaza Nueva.
En esta primera entrega llegaré hasta aquí. En la siguiente hablaré precisamente de esos negocios.
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