domingo, 22 de octubre de 2017

Stand by


El hecho de que intentemos conservar la calma en estas duras horas en las que nuestro país avanza de forma decidida hacia la limitación de las libertades civiles, no tiene que traducirse en la renuncia cobarde a mirar de frente hacia el futuro.

El futuro hoy es más que impredecible cuando a cada instante la conjura contra la libertad se hace más y más fuerte.
El gobierno de un partido que ha conseguido aglutinar en su militancia a la más agresiva extrema derecha ultranacionalista, heredera de símbolos y valores de la dictadura va a gobernar en Cataluña, una Comunidad en la que es una fuerza residual con una presencia parlamentaria mínima y casi testimonial.
Va a gobernar violentando un sistema legal, una constitución que ha demostrado una y otra vez su obsolescencia en la organización territorial del Estado.
Va a gobernar apoyado por un partido, Cs, que vive el sueño de convertirse en la referencia de la derecha en Cataluña sin llegar más allá en sus análisis que la satisfacción que les generan los futuros resultados de unas elecciones que, sin duda, estarán marcadas por el odio.
Va a gobernar apoyado por un partido socialista que no ha dudado en recurrir  a los más perversos soportes ideológicos de la derecha españolista y ultramontana para jugar un papel penoso, rastrero y traidor con su pasado y sus principios federales fundacionales a la hora de enfrentarse a este problema estructural que arrastra España desde la transición. Todo a cambio de un hipotético beneficio electoral en el resto de España
Va a gobernar apoyado por una Union Europea cada día más feroz, cruel e inhumana, en una monarquía que está reivindicando un papel protagonista en la política que no sólo no le corresponde sino que puede poner en peligro la estabilidad del sistema más aun que la independencia de Cataluña.


     

martes, 1 de septiembre de 2015

EL PP EN CATALUÑA

Foto de Juan Cañavate.




No debe tenerlas todas consigo Rajoy en las elecciones en Cataluña cuando echa mano de forma tan descarada de personajes como González o como Merkel. La verdad es que, más que electoralistas, sus reacciones empiezan a parecer desesperadas. 
La última propuesta de hoy de reformar el Tribunal Constitucional para poder sancionar a Mas, hace aún más evidente la debilidad de Rajoy y su auténtico terror a una repuesta en las elecciones que pudiera entenderse como un plebiscito a favor de las tesis de la independencia en Cataluña. 

Rajoy, que intentó pasar a la historia como el presidente que acabó con ETA y que no pudo porque se le adelantó Alfredo Pérez Rubalcaba, podría pasar a la historia realmente como el presidente con el que se inició la segregación del territorio catalán.

martes, 16 de junio de 2015

GOBIERNO


Si no una perversión que merezca condena pública, sí merece al menos una reflexión que permita, en algún momento, intentar replantear el modelo.  

Me refiero a los cambios que Manuel Chaves introdujo en el funcionamiento del gobierno andaluz y en el propio PSOE cuando para su desgracia y yo diría que la nuestra, llegó a Andalucía a sustituir a Rodriguez de la Borbolla. Funcionamiento y modelo que no estaba regulados en ninguna norma que saltarse y que Chaves cambió, sin preguntarla a nadie cuando vio rapar las barbas a su vecino; es decir José Rodríguez de la Borbolla.

La protesta generalizada de las estructuras de poder provinciales del PSOE frente a lo que entendían como excesiva centralización del gobierno andaluz, fraguaron, por aquel entonces, en un congreso regional que organizado por Alfonso Guerra en persona, le cortó la cabeza a Pepote y puso en su lugar la de Manolo Chaves. Una gran cabeza, por cierto.
La conclusión de aquel asunto no fue otro que reforzar estructuras provincianas que atendían a intereses de poder local, clientelar y cortoplacistas,  enemigas directas de la planificación y del rigor.
Desde ahí los consejos de gobierno se hacían por simples cuotas; cada provincia tenía lo que se merecía sin atender a la capacidad de los elegidos, sino sólo a su peso en la estructura. Los Delegados dejaron de ser Delegados de las Consejerías en las provincias para convertirse en puro aparato provincial que adolecían de una manifiesta falta de lealtad a sus consejeros pero que presumían de una fidelidad perruna a sus Secretarios Provinciales.
En cada decisión en los Consejos pesaba, sobre todo, la procedencia de cada Consejero. 
Mañana o quizás pasado, la nueva presidenta electa del gobierno andaluz formará gobierno, unos cuantos días después se elegirán los altos cargos y los delegados provinciales y veremos si la cosa sigue igual.
  

viernes, 29 de mayo de 2015

PALABRAS DE AMOR

LA COLUMNA

Palabras de amor

JUAN CAÑAVATE | 


ANDABA yo brujuleando hace unos días por esos mares del diablo, sin rumbo claro ni casi ganas de tenerlo, más bien, les confieso, dudando entre la desolación y el desconcierto con la que se nos viene encima en Granada, cuando mi amigo Javier Hódar, a esa hora del café de la mañana en la que a uno le pillan aún con los efectos de la pastilla de la alergia, más que sugerirme, me reclamaba, no sin algo de retranca, que me olvidase del triste destino de esta ciudad tan gris y me dedicase, en mis columnas quincenales, a escribir historias de amor en lugar de desamor, que más satisfacciones me darían a mí y a quienes me leyesen, escribir palabras de amor que seguir rumiando la pena que le queda por sufrir a esta ciudad atribulada, que ya hace tiempo perdió el tantico de ternura y de deseo que aún quedaba por sus calles. 

Y no sé si fue por la sugerencia o las pastillas o por la primavera misma, que se me empezó de pronto a poner esa cara que a uno se le pone con el amor y con el recuerdo de un tiempo casi dormido, aunque no olvidado, de besos infinitos en rincones escondidos de geografías inconfesables y tan dulces como son dulces los amaneceres de los cuerpos desnudos, rendidos y exhaustos tras las batallas de amor. 

Recordé, casi sin quererlo, las sábanas deshechas y los miembros vencidos y hasta el olor, tantas veces amado, del cuerpo más amado y ese sudor de sal tras la batalla y ese sabor a mar de la piel entre las olas de un mar intenso y calmo, después del temporal, que se navega sin más compás ni aguja que la que da el deseo. 

Y en esas cosas pensaba mientras huía de las palabras que intentaban dibujar el desaliento en esta ciudad marchita o, igual, olvidarme de ella, como quien olvida pasiones del pasado que más que arrebatar, hastían: que sí, que yo te quiero mucho, pero que tú por aquí y que yo por allí, que ya no puedo más. Y volvía a asaltarme, mientras tanto y casi sin permiso, el sabor de ese pliegue perdido entre los labios tiernos de esa boca tan dulce, de aquellos ojos perdidos en mi ojos, de aquella suave curva de la espalda, de los pechos dormidos, de aquel lenguaje de pieles, de los acertijos y de las travesuras y al fin o, más o menos, al fin de ese viaje, iba pensando en todas esas cosas, mientras miraba el tedioso autobús pasar y a los turistas, aburridos de representar su ominoso papel de figurantes del negocio de la ciudad en ruinas, mientras se abanicaban el sofoco con el triste folleto de la Granada más cañí. Así que sí que sí, que me parece que, al menos esta vez, voy a escribir de amor.

domingo, 22 de marzo de 2015

LA LÍNEA DE SOMBRA

La línea de sombra

JUAN CAÑAVATE | ACTUALIZADO 20.03.2015 -

CUENTA Nando, y ya quisiera yo que ustedes conocieran a Nando, que si hubo otros tiempos y en cada uno tocaba lo que tocaba, en este, que está por venir próximamente, toca un tiempo de generosidad, y que sin ese raro  y necesario ingrediente de nuestra historia, será difícil salir de este oscuro territorio en el que vivimos que se va volviendo con los días, insoportablemente inhóspito y hostil. 

Le cuento yo a Nando y a quien quiere escucharme, que esto más que un polvoriento desierto, es, como en el océano de Conrad, una línea de sombra imperceptible que nos tiene atados a una asfixiante agonía y que, más que perdidos, andamos varados y que, si se observa con atención el mar, más parece que retrocedemos y nos arrastra lentamente hacia un triste lugar en el que nunca estuvimos. Yo, al menos, no creo recordar un horizonte más gris ni un ambiente más desolador y agobiante en el que ni el futuro se vislumbra tras la bruma. 

De ahí lo de la generosidad de Nando y de su recomendación de remar desde desde todos los rincones siguiendo un solo rumbo, para salir de esta calma insoportable. 

Pasa, sin embargo, que cuando miras en estos días, a los que al fin tendrán que gobernar el rumbo, no parece que estén, por sus palabras y sus actos, muy dispuestos a la maniobra y ni tan siquiera parece que sea una buena idea el proponérselo, cuando les oyes hablar a los unos de los otros con el sólo argumento común de sus recelos o de sus agravios para seguir mirándose desde el resentimiento o desde el desprecio o la desconfianza, y para seguir estando donde están, justo en el lugar contrario de donde debieran estar para salir de aquí. A ellos me refiero, a la izquierda, a la lúcida y brillante izquierda de este país que siempre han sido así, enormemente generosa. 

Igual, sin duda, hasta les molesta que hoy escriba estas palabras y que les sugiera algo más de humildad y un poco menos de rencor en sus verdades y un algo más de que todos reconozcan sus errores hasta reconocer que, a pesar de sus contradicciones insalvables y de sus deudas no pagadas y de sus incomprensibles o imperdonables actos y en sus ofensas heredadas desde, más o menos, la Primera Internacional, también está la izquierda en esos otros a los que miran con desprecio y que no debieran estar enfrente sino al lado. 

No cuadra, por eso, que ahora, precisamente ahora, en este tiempo que demanda sobre todo gente y gestos generosos, vuelvan a los atriles con sus discursos, los líderes que fueron y demostraron ser, campeones del sectarismo y del rencor y que sólo son mareantes expertos en perder el viento y en navegar por la línea de sombra. 

Suerte para el domingo y, sobre todo, para el lunes.

domingo, 1 de marzo de 2015

EL ALCALDE AGAIN

LA COLUMNA

El alcalde again

JUAN CAÑAVATE | ACTUALIZADO 27.02.2015 - 01:00





    DESDE que el señor Torres es alcalde de esta ciudad, le hemos conocido dos líneas estratégicas en su gestión; impedir el uso seguro y civilizado de la bicicleta y arremeter contra cualquier actuación del Patronato de la Alhambra. 

    En tan poco edificantes empresas, el señor alcalde ha sabido aprovechar siempre el apoyo de asociaciones que a todos representan y que de todo saben y que, en estos días de campaña electoral y sin maldad ninguna, han montado un coro de palmeros cuando ha dicho que el proyecto Atrio de la Alhambra, es un duro atentando de los sevillanos contra la ciudad de Granada. Algo que nunca habíamos oído, por cierto. 

    Y como suele ser hombre de pocas palabras y menos argumentos, ha dejado en manos del coro los argumentos de la ofensa que, vistos uno a uno y eliminando las simples tonterías, se vienen a resumir en dos cuestiones: que no parece adecuada una inversión de 45 millones de euros en la Alhambra, la una, y que ¿para qué quiere la Alhambra tanto equipamiento cultural?, la otra. A la primera la Alhambra ha respondido que se olvida el señor alcalde de que la inversión es precisamente en la Alhambra y que la Alhambra está en Granada y que otra cosa sería si tantos millones, fueran a parar a otro lugar, por ejemplo, a Sevilla y que la inversión se viene a sumar a muchas otras que la Alhambra realiza en la ciudad y, si no, ahí tienen el Bañuelo, Dar al Horra, Horno de Oro, el Corral del Carbón... concluyendo en la pregunta de que ¿en qué cabeza cabe que se renuncie a una inversión de ese calado en Granada, simplemente porque sea en la Alhambra? 

    A la segunda cosa, me van a permitir que les intente contestar yo. 

    La Alhambra lleva desde hace bastantes años consolidando un buen modelo de gestión, con profesionales comprometidos en un proyecto escrito desde hace años, su Plan Director y que, desde luego, no es una improvisación ni una ocurrencia de nadie. 

    Gracias a ese modelo y a gestionar algo más que la simple visita al monumento, se ha convertido en un elemento clave en la vida científica y cultural de la ciudad, con una programación que deja en evidencia la triste fanfarria pueblerina municipal. 

    ¿Le parece al señor alcalde que eso es malo y que debiera renunciar a ello? 

    ¿Le parece al señor alcalde que los granadinos y los visitantes vamos servidos con las comedias o los artistas que trae al Isabel la Católica su concejal del asunto o con las procesiones de Semana Santa? 

    ¿Le parece sensato desperdiciar las posibilidades de nuevos espacios porque la programación no la haga el ayuntamiento? 

    Lo que no parece sensato es que el alcalde intente destruir lo que funciona bien en lugar de intentar arreglar lo que funciona mal, o será que con la Alhambra al lado, se nota demasiado lo suyo.



    miércoles, 25 de febrero de 2015

    El SILENCIO DEL CICLISTA.

    Hace un par de días, creo, escribí un post en un hilo de "imagina Granada" en el que decía algunas cosas que, al parecer no son verdad. La primera es que Bici Escuela es una asociación que está en contra de los carriles bicis y la segunda que escribí es que le da la razón al ayuntamiento en su política antibici. La primera afirmación la he sacado de sus propios documentos y la segunda de los medios de comunicación en los que incluso llegué a leer una entrevista a la señora concejala de tráfico en la que se congratulaba de la coincidencia de acuerdos con la asociación y la utilizaba como referente de sus argumentos antibici en Granada. Hechas estas afirmaciones planteaba una duda, la de que " La verdad es que no se qué puede aportar al uso de la bicicleta en Granada" la citada asociación que tanto coincidía en sus objetivos con la señora concejala. Defendía igualmente en mi post los carriles bicis con el argumento de que durante muchos años he vivido en una ciudad ( Sevilla) que dispone de un largo recorrido de ellos y terminaba mi reflexión diciendo que los carriles bicis aportan seguridad al ciclista, al peatón y hasta a los conductores de coches y que me parecían un sistema adecuado para ordenar el tráfico ciclista del que hago uso desde hace más de veinte años. Detrás de ese post, he recibido la mayor colección de insultos e improperios que me han llegado en mi vida, que ya es algo larga, incluida una velada insinuación de una señora acerca de mis intereses comerciales o mercantiles para vender carriles bici. El resto, puede consultarse en el hilo, pero pongo un pequeño ejemplo: "Y es que no estamos solos, tu ansia de ser marginado está más que obsoleto y superado.... Es curioso cómo después de 20 años todavía siga vivo..... Yo cada día observo restos de sangre ciclista en cualquier esquina de la ciudad, pero sobre todo sangre fresca de un recién atropellado... los conductores de coche son unos auténticos asesinos que salen de sus casas deseosos de encontrar a un ciclista a quien rebentar los sesos." Perdonen la "b" de reventar pero he hecho un cut. Detrás de esa intervención más dirigida a hacerme callar que a otra cosa, he seguido recibiendo comentarios en términos parecidos. Uno de ellos me invitaba incluso a sentirme avergonzado por compartir ideario con Hitler "Revisa el discurso de Hitler en las olimpiadas de 1936 alabando las grandezas de los carriles bici alemanes gracias a los cuales los coches tendrían libre el paso. Mira que coincidir en algo con Hitler.... a mi me daría vergüenza." Y lindezas parecidas que prefiero ir callando. Sin embargo, al margen de los exabruptos, hay algo que me llama la atención y no es la defensa de las posiciones que esta asociación ha expresado en coincidencia con el gobierno municipal, sino la virulencia de la crítica a la opinión de otros en un lugar, un muro, que me parece que no es ni tan siquiera de su propiedad. O quizás sí. Pero ¿Por qué esa violencia? por qué esa necesidad de callarme? Por qué ese afán de exterminar a alguien que hable cosas distintas?. Dándole vueltas al asunto llego esta tarde a un documento en el que la citada asociación pide a la señora concejala de tráfico que la asociación se convierte en los interlocutores oficiales en materia de bicicletas y me pregunto si no estará ahí la clave del asunto y de la encendida respuesta a que alguien, que no en exclusiva ellos, hable de circular en bicis. Suele ocurrir en nuestra ciudad; mejor hablar con alguien que interpreta el sentir de todos y así no hay que hablar con todos. Ocurre en el Albaicín, donde la asociación habla en nombre de todos los vecinos, ocurre en el Sacromonte, ocurre siempre. Los procesos democráticos de estas asociaciones son incuestionables; nos juntamos unos pocos y a cualquiera que hable, opine, diga algo al margen del sagrado interlocutor oficial le cortamos la cabeza. Pues verán, va a ser que no. Lamento que el espacio de este esperpento haya sido en ese muro de Imagina Granada, un proyecto que respeto, por ahora, claro, pero yo que llevo mucho tiempo montando en bici y jugándome la vida con mis 58 años por la Gran Vía o por Reyes Católicos o por el Paseo de los Tristes, voy a seguir hablando sin que ustedes ni el colegio de arquitectos, estructura corporativa, donde las haya, la Asociación bici escuela o quien esa, me represente o actúe de interlocutor.